miércoles, 30 de septiembre de 2009
lunes, 23 de febrero de 2009
Yo prometo darte a ti lo mejor de mi y pedirte a ti no más de lo que tu puedas dar. Yo prometo respetarte a ti como mi a propia persona y realizar tus intereses, deseos y necesidades que son no menos importantes que los míos. Yo prometo compartir contigo mi tiempo y atención y dar gozo, fortaleza e imaginación a nuestra relación. Yo prometo mantenerme abierto para ti, dejarte a ti mirar a través de la ventana de mi mundo dentro de mis temores más profundos y sentimientos, secretos y sueños. Yo prometo crecer solo contigo, gustoso de enfrentar los cambios para mantener nuestra relación viva y excitante. Yo prometo amarte en los buenos y malos tiempos, con todo lo que yo tengo para dar y todo lo que siento dentro en la única manera que yo conozco. Completamente y para siempre. (Dorothy Colgan)
lunes, 13 de octubre de 2008
martes, 16 de septiembre de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
"La familia es una joya única e invaluable, no la dejes sólo por no tener brillo."
jueves, 26 de junio de 2008
Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.
- Nos amamos - empezó el joven.
- Y nos vamos a casar - dijo ella.
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.
- Por favor - repitieron - ¿hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.
- Hay algo...- dijo el viejo después de una larga pausa -. Pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa - dijeron los dos-. Lo que sea - ratificó Toro Bravo.
- Bien -dijo el brujo-. Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?
- Y tú, Toro Bravo - siguió el brujo - deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta...¡salgan ahora!.
Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur.... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.
El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.
- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo.
- Sí, sin duda. Como lo pediste... ¿y ahora? - preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No - dijo el viejo-.
- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne - propuso la joven-.
- No - repitió el viejo-. Harán lo que les digo: Tomen las aves y atenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
Este es el conjuro...
-Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos pero jamás atados
viernes, 4 de abril de 2008
miércoles, 20 de febrero de 2008
miércoles, 6 de febrero de 2008
Nada más fácil que decir: “Mira lo siento, me ha jodido bastante tal cosa….”, o “ Es que en realidad creo que ya no tenemos nada en común”…. Somos nosotros mismos los que nos empeñamos en complicarnos la vida…. Todo es más sencillo de lo que parece…
Supongo que el paso del tiempo te hace caer en la cuenta, de que las malas hierbas hay que arrancarlas pronto del jardín, para que no te lo echen a perder… Ese es uno de los propósitos que no voy a dejar de llevar a cabo. Seguro que pronto tendré la oportunidad de mirar a los ojos a esos que se empeñan en llenar de “mierda” mi alrededor y decirles lo que en realidad pienso de ellos. Yo no me escondo, no tengo nada que ocultar. Me acercaré tranquilamente y les diré “Por fin he podido conocer vuestra verdadera cara…os doy las gracias por lo que aportasteis en su momento, me quedo con las risas (fingidas o no), no voy a ser yo quien viva amargada y con resentimientos…Es más feliz el que no atesora rencor….”
Ese día llegará tarde o temprano….Mientras tanto, sigo disfrutando de todas y cada una de las personas que aportan algo a mi vida….
martes, 27 de noviembre de 2007
Planeamos nuestra ruta. Hoy toca Vaticano. Llegamos temprano a San Pedro, aún no hay demasiada cola…tras entrar una vez más por un arco de metales, llegamos ante una puerta en la que la guardia suiza hace lo propio, es decir, está de guardia con sus lanzas y sus trajes anclados en la época de Miguel Ángel. Doblamos la esquina de columnas, y ahí está, la puerta de la basílica. Como borreguillos, seguimos al rebaño de gente que sube la escalinata hasta la entrada. Llegamos a un patio, hay tanto que ver que no sabemos para donde tirar, decidimos entrar a las tumbas de los papas. Tanta magnificencia de monumentos recargados contrastan con la tumba de Juan Pablo segundo, una simple lápida en el suelo con una rosa de plata encima. El ambiente es de lo más sobrecogedor. Con un nudo en el estómago decidimos subir a la cúpula en ascensor, previo pago de 5 €. En la puerta nos encontramos con dos jóvenes operarios, que comienzan a soltar veinte mil cosas en italiano a penas inteligible. Con la cara dura que me caracteriza, hago como si los entendiera y comienzo a decirle en español con acento y movimientos italianos, que eso les pasa por ser tan capullines. Javi sale en mi auxilio y comienza a hablar con ellos en inglés, me voy poniendo cada vez más roja al comprobar que lo único que pretendían preguntarme es por un buen hotel en Valencia. La cosa queda en una simple anécdota. Subimos en el ascensor, y cuando pienso que este monumento está hecho para mí, para vagos como yo, nos percatamos de que aun hay que subir unas 300 escaleras más. No hay remedio, una vez aquí no se puede dar marcha atrás. El esfuerzo y los sudores merecen la pena, las vistas desde la cúpula son impresionantes. Sigue chispeando, aún así dejamos que el agua golpee suavemente en nuestras caras, casi es un alivio.
Bajamos a la zona intermedia y Javi tiene una pequeña descomposición ante tan “ligerito” desayuno y tanta subida de escaleras. Por fin, entramos en la basílica, es impresionantemente grande, pero también está horriblemente masificada. Es algo que deberían de regular, dar solo un cierto número de entradas al día. No deja de ser un sitio religioso, así que a mi entender se debería de entrar con un mínimo de respeto. Nadie entra en una mezquita o en una sinagoga y se pone a dar voces o a hacer fotos a diestro y siniestro. Tras pelear con unos cuantos grupos de chinos logramos colocarnos enfrente de la Piedad de Miguel Ángel, nos ponemos nuestras audio guías y escuchamos ciertas anécdotas acerca de este monumento.
Tras disfrutar de unos momentos de tranquilidad en una de las capillas, salimos a la calle de nuevo y mandamos postales a la familia desde el Vaticano (las cuales llegaron a Granada después que nosotros). Nos disponemos a ver los museos vaticanos y la Capilla Sixtina, pero la cola nos hace desistir. Salimos a la plaza del Risurgimento y decidimos comer en una pequeña tratoria muy acogedora y con un personal muy entregado. Llenamos de nuevo nuestras tripas y salimos dando un paseo a la plaza Cavour, donde cogemos nuestro “amigo el 87” que nos lleva hasta la vía Foros Imperiales. Al fin estamos ante las puertas del Coliseo. Gracias a mis investigaciones antes de salir de Granada, me entero que en Roma existe un bono para entrar en ciertos monumentos y para utilizar el transporte publico durante tres días, así que logramos entrar sin hacer cola. Todo el mundo que había estado en Roma me contaba que el Coliseo era una de las cosas que más le decepcionaron, a mi me pasó todo lo contrario. Quizá la gente iba con la idea de encontrarse la sangre desparramada de los cristianos que echaban a los leones, o que el estado de conservación del mismo fuese impecable, pero debemos de tener en cuenta que muchos siglos y demasiadas cosas han pasado sobre sus muros. Aún así puedes llegar a imaginarte una tarde cualquiera de espectáculo de gladiadores, con cincuenta mil gargantas animando, y se te ponen los pelos de punta.
Tras hacernos las típicas fotos con el pulgar hacia abajo como signo de que salieran los leones, damos una vuelta por su interior y contemplamos numerosas estatuas descabezadas de la época. Es aquí donde nuestra integridad física comienza a peligrar. Javi, en un alarde de “buenafollá” se dispone a posar tocándo un seno desnudo de una de las figuras cuando, antes de que su mano llegue a tocar tan preciado trofeo, las alarmas y las luces comienzan a estallar….. menudo susto!!! …Nos hacemos los longuis como podemos y proseguimos nuestro paseo a través de la via San Gregorio y llegamos al comienzo del Circo Máximo. Aquí casi no quedan restos pero a la derecha se puede observar parte del Palatino y a la izquierda el Monte Aventino. Volvemos a desandar los andado y reponemos fuerzas con un delicioso helado de turrón y stracciatella. Tras unos cuantos rodeos llegamos a la plaza de España, unas cuantas fotos y mis ojos se desvían hacia un gran letrero luminoso en el que se lee: D´ior… ummm…creo que hemos topado con la Calle Mesones del lujo… La mirada se te va a lado y lado, entre tiendas de Armani, Cartier, Versace, Lois Vuitton, dónde da miedo acercarse aunque sea al escaparate. Tras soñar durante unos cuantos segundos, nuestros cuerpos están ya entumecidos y decidimos volver al hotel para recompensarnos con una buena ducha caliente. Como habíamos imaginado, la ducha nos deja como nuevos y con ganas de más, así que de nuevo a coger el bus para callejar por el centro. Decidimos volver a la Fontana di Trevi para ver si tenemos más suerte y la vemos con menos gente, pero nuestro gozo en un pozo (o en una fontana) está igual de masificada y para colmo hay numerosos vendedores de rosas que te atosigan cual gitana romero en mano en la puerta de la Capilla Real. Era mi segundo intento de foto en la fontana y se acerca un vendedor que me da todo el ramo de rosas para hacerme la foto. ¡Mira que atento oye!, nada más alejado de la realidad, al final hubo que comprarle una rosa para que dejara de darnos la lata. Cuando ya nuestros estómagos comenzaban a reclamar algo consistente, nos encontramos, increíble pero cierto, a unos amigos de Javi allí mismo…tras las bromas típicas nos despedimos y entramos en el primer sitio que encontramos, un Mc Donalls. Tanta crítica a los guiris que vienen a Granada y que comen en semejantes antros, para ahora terminar nosotros haciendo lo mismo. Pero no hay remedio, el hambre puede con nosotros.
Decidimos dar un ultimo vistazo a los alrededores y llegamos de nuevo al Coliseo. Es increíble lo que puede llegar a cambiar un mismo sitio dependiendo de las horas del día. La masificación ha desaparecido y el ambiente, si me apuras, es casi acogedor.
Esta vez si, cogemos el bus, y volvemos al hotel con la sensación de que hayan pasado semanas en lugar de horas desde que nos levantamos. De nuevo tanto cansancio y tantas horas de caminata hacen que no pueda conciliar el sueño. Y una vez más ahí esta Javi para darme calorcito y hacer que el sueño llegue de forma inmediata.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Tras facturar y tomar un café de esos que solo te dejan dar tres pasos antes de tener que salir corriendo al baño, empieza el streptease ante el arco de metales. El despegue sin problemas, el vuelo está empezando a ser un poco movidito por las turbulencias. Tras unos minutos sobrevolamos Mallorca, que a través de la ventanilla se ve pequeñita. Y por fin, con a penas dos horitas de vuelo: “Señores pasajeros dentro de breves momentos aterrizaremos en el aeropuerto internacional Leonardo Da Vinci, abrochense los cinturones y permanezcan en sus asientos hasta que la señal luminosa se apague”. Mira Javi, que cola hay para aterrizar, ¿nos pondrán un tubito de esos para bajarnos del avión?, cuchi, si a los de Uzbequistan se lo ponen, los españoles no vamos a ser menos…. No ha habido suerte, y tras montar en el bus que nos lleva a la Terminal, hemos tenido que esperar casi cuarenta minutos a que la cinta transportadora escupiera nuestras maletas. Pasamos por delante de los carabinieri y un perro con cara de pocos amigos se para a olisquear la maleta de Javi, ¿habrá olido los bollos de chocolate que llevamos de estrangis?.
Ahora debemos buscar el anden del que sale el “Leonardo Express”, nombre que le dan los romanos al tren que te lleva de Fiumiccino a Termini sin escalas, y por el que hay que pagar 11 €. Cuando llegamos a la vía vemos el artefacto en el que nos tenemos que subir….luego nos quejamos de los trenecitos de España…. El viaje en metro hasta Lepanto es corto, pero el laberinto de pasillos y escaleras, transportando la maleta de 20 kilos, hacen que empiece a desesperarme, hasta que un amable romano, se ofrece a subir la maleta hasta la salida. Que atentos son estos italianinis. Tras un cigarrito de recompensa, nos orientamos con el mapa y llegamos al hotel. No puede ser que sea tan bonito, aquí hay gato encerrado. Subimos a la habitación y nos llevamos una grata sorpresa, para los hoteles que hay en Italia, hemos dado con uno estupendísimo. Son las dos y media de la tarde y el hambre ataca. Llegamos al palacio de justicia, y nos disponemos a atravesar el ponte Umberto I. Ponte ahi Javi, que te hago una fotico en el puente. Venga Ro, ahora tu, desde el otro lado. No puede ser….mira es el Vaticano… me tiemblan las piernecillas ante tal descubrimiento. Es increíble que estemos aquí plantado en mitad del puente con estas vistas.
Tras recrearnos la vista llegamos a la plaza Tor Sanguina y buscamos Sale Miele, un sitio de pizza al taglio de lo mejorcito, compramos nuestra pizza de champiñones y de patata y nos sentamos en la Plaza Nabona para ver como los guiris tienen suficiente pasta (y no me refiero a la que se come) como para sentarse en una terraza con mesitas de mantel a cuadros y ponerse hasta las cejas de gastronomía italiana, mientras nosotros, alucinamos sentados en un banquito mientras degustamos nuestros baratos menús. Comienza a chispear…pero eso no hace que nos desanimemos. Un día gris en Roma tiene la misma magia que un día soleado. Tras llegar al Area Sacra de la plaza Largo di Argentina torcemos por una callejuela estrecha, y allí está, el Panteón. Es enorme, impresiona ver la cúpula abierta por el centro, por la que caen las gotas de lluvia hasta el interior. Ya empezamos con los grupos de chinos de esos que hacen fotos hasta a la mosca que se posa encima de la tumba de Vittorio Enmanuelle II. Nos colocamos los auriculares del ipod y oímos la audio guía correspondiente al monumento. Mira que nos ha salido bien el invento este de bajarse las explicaciones y ahorrarnos unos euretes en explicaciones.
Tras hacernos unas cuantas autofotos, seguimos el cartelito que dice :”Fontana di Trevi”, andurreamos por callejuelas estrechas con mucho encanto, y de repente otro grupo de chinos, nos hace caer en la cuenta de que vamos por el sitio correcto. Ahí está, es preciosa, la Fontana di Trevi. Pegando codazos y con una estrategia de dos paradas en boxes llegamos hasta el borde y procedemos al lanzamiento de moneda, modalidad de espaldas a la fuente, una para volver y otra pidiendo un deseo. Lo de las fotos es más complicado, pero lo conseguimos. He salido con los ojos cerrados, vaya una suerte, en fín, ya volveremos otro día con más tiempo. No quiero quedarme si foto con ojos abiertos en la fontana.
Seguimos callejeando y llegamos a la plaza Venecia. A pesar de que los romanos le tengan poco cariño y hablen de ella como “la maquina de escribir”, a mi me impresiona muchísimo. Dos soldados escoltan día y noche la tumba del soldado desconocido, mientras ondea una enorme bandera de Italia. Subimos tropecientas mil escaleras y justo cuando llegamos a lo más alto, tras maldecir veinte veces al dichoso tabaco, una guardia de seguridad un poco seca nos dice que está cerrado, que vuelva usted mañana. Se me vienen a la cabeza todos los insultos en italiano que conozco, pero no hay más remedio, vuelta atrás.
Tras recomponer el temblor de piernas, giramos a la izquierda y entre los árboles se deja entrever la columna de trajano que da comienzo a los Foros imperiales. A Javi se le salen los ojos de las órbitas con tanta “piedra”. Es increíble que por fin pueda estar viendo, oliendo, sintiendo, todo aquello que tantas veces hemos estudiado en los libros de historia.
Está anocheciendo, a pesar de que la hora es la misma que en España, a las cinco de la tarde es ya de noche, y parece que el ritmo de la ciudad y de los turista empieza a amainar. Al fondo el Coliseo nos llama para que, aunque sea de lejos, nos asombremos ante su grandiosidad. Decidimos que en nuestras retinas se quede marcada esta imagen y comenzamos nuestro regreso al hotel. No queremos validar el ticket de transporte, pecamos de pardillos, ya que en los días sucesivos advertimos que nadie en Roma paga el transporte público, y con más pena que gloria, y al paso que mis doloridos pies nos lo permiten, volvemos al “barrio”. Cenamos a base de pipas, bollos de chocolate y zumo de piña. Estiramos las piernas en la cama, y ponemos la tele de plasma último modelo de la habitación. Pero mira que hora es todavía, son las ocho de la tarde, aun no tenemos ganas de dormir, así que decidimos dar un paseo, trípode en mano, por los alrededores. Tras atravesar un arco y una calle muy estrecha, no con pocas reticencias mías, la boca se nos queda abierta, nos miramos con cara de lerdos y sin poder articular palabra. Estamos en la plaza de San Pedro en el Vaticano, está desierta y el momento es sólo para nosotros. Hace un frio que pela, el suelo está aún húmedo y hace que se reflejen las luces de miles de colores. Las manos y la punta de la nariz comienzan a helarse, pero es imposible movernos de alli. Tras disfrutar de semejante visión, volvemos paseando por la orilla del río, pasando por el Castello San Angelo y la plaza Cavour.
Caemos rendidos en la cama, pero todo lo que hemos vivido ese día, hace que el sueño tarde en llegar. Javi me abraza y hace que mis pies entren en calor. Con sus brazos rodeándome, me quedo dormida con una enorme sonrisa en la boca. Mañana será otro día.
miércoles, 31 de octubre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
jueves, 18 de octubre de 2007
Las amigas te dan consejos cuando se los pides (aunque a veces los sigas y a veces no).
Las amigas no siempre están de acuerdo contigo y no siempre te dan la razón, pero al menos son honestas.
Las amigas te quieren aún cuando no están de acuerdo con tus decisiones.
Las amigas se ríen contigo y no necesitan de chistes tontos para empezar a reírse.
Las amigas te sacan de apuros.
Están ahí cuando las necesitas, al instante.
Están ahí cuando llegan esos momentos difíciles.
No te dan la espalda.
Las amigas escuchan cuando pierdes tu trabajo o cuando pierdes a tu marido.
Las amigas te escuchan cuando tus hijos te rompen el corazón.
Te escuchan cuando la mente y el cuerpo de tus padres van decayendo.
Mis amigas hacen de mi vida una bendición.
Alguna vez fuimos más jóvenes, sin idea de lo que nos esperaba más adelante, ni de las alegrías o los momentos tristes que nos faltaban por pasar.
Jamás tuvimos idea de lo mucho que necesitaríamos la una de la otra.
Gracias por ser mis amigas, las quiero mucho”
lunes, 1 de octubre de 2007
Estos días, después de reencuentros con conocidos y lugares emblemáticos, han hecho que recuerde el porqué dejé de tener contactos con unos y otros. No se trata de dar o no segundas oportunidades, sino de disfrutar de la vida, la gente y las situaciones que de verdad te agradan y te hacen feliz en este momento.
lunes, 10 de septiembre de 2007
miércoles, 22 de agosto de 2007
El caso es que el pobre muchacho se dispuso a cantar la mítica canción de Frank Sinatra, "My Way", cuando de repente el guardia de segurida, que seguramente era un fiel seguidor de tan inimitable artista, quedó traumatizado por lo que estaban percibiendo sus oídos, e increpó al chico por cantar fuera de tono. El pobre desgraciado, tan metido estaba en el papel, que siguió con su actuación magistral, haciendo caso omiso a las peticiones del guardia, que ni corto ni perezoso, sacó una pipa del calibre 38 y le hirió mortalmente en el pecho.
Lo peor de todo, no es la noticia en sí, sino que parece ser que el hecho no es algo puntual, sino que las autoridades Filipinas, se han visto obligadas a quitar de los karaokes la popular canción. Y es que por lo visto el dicho: "que malo es el colega cantando, es pa matarlo", en ese bendito país, se lo toman al pie de la letra.
Así que ya sabeis, pensaroslo dos veces antes de cantar en público. Me aplico el tema, y para la proxima sesión de Sing Stars, haré un cacheo minucioso de los asistentes, para evitar males mayores.
lunes, 20 de agosto de 2007
Era jueves, por delante cuatro días para perderse, disfrutar, reflexionar, reemprender, remotivarse... El sitio era lo de menos, aunque terminó por convertirse en lo de más. Nuestras rutas:
- MECINA BOMBARÓN, con la Señora María, las gallinas, el tío de los ruídos mañaneros, las largas sesiones de expectaculo Sing Stars (no tengo rival), la super tortilla de patatas, las tumbadas en la terraza...
- YEGEN, con la inestimable presencia del lugareño extraño, dedicado en cuerpo y alma a descubrir los encantos de su pueblo a propios y extraños; con la fuente de los leones reencontrada, con el encanto de Brenan aún por sus calles...
- VÁLOR, patria de Aben Humeya, con el vinillo de la tierra que entra con facilidad, y te proporciona caradura, alegría casi insoportable y, al rato, dolor de cabeza y pesadez de cuerpo...
- BÉRCHULES, con la terraza "LA TRANCA", la fuente que promete, cual San Antonio en forma de fluído, proporcionar al que bebe de ella, novi@ de forma casi instatánea y milagrosa... ¿funcionará?...Fran, ya me lo contarás...
- JUBILES, con sus exquisitos y formidadables jamones con denominación propia (tengo que barrer para casa..), sus fiesta populares, ese aire de estancamiento en el tiempo, y el cementerio con más encanto de toda la Alpujarra...
- LAROLES, ¿qué decir de este lugar?, demasiado lejos y demasiadas curvas. Quizá no era el momento más idóneo (casi las dos de la tarde) para descubrir sus encantos...
- CÁDIAR, buen vino, buena cobertura, buen dominio de la lengua de Shakespeare... Y la inigualable sesión fotográfica de "Monoperro"...
- CAPILEÍRA, en Casa Paco, con vistas inmejorables, con frío, con salmorejo, migas y plato alpujarreño... y el futuro proyecto de construcción de la cabaña "Casa Adelaida Petardilla"..
Después de muchos kilómetros, de horas intérminables de risas, de complicidad, de canciones de Héroes del Silencio, M Clan y Mecano... regresamos a la ciudad de nuestra cotidianedad, con la sensación y la seguridad de que ésta provincia es infinítamente rica en todos los sentidos (aceptamos comunicaciones por carretera como cuento de ciencia ficción) y que aún encierra sabores, olores, paisajes y gentes por descubrir...siempre junto a tí..










